Turquía da un nuevo paso hacia la reconciliación con Armenia al permitir el comercio directo
La decisión forma parte del proceso de normalización de relaciones que negocian ambos países junto a la apertura de su frontera terrestre, cerrada desde 1993
Andres Mourenza

Turquía ha dado un nuevo paso hacia la reconciliación con Armenia y la normalización de sus relaciones al levantar el embargo a su vecino oriental y permitir el comercio directo con él. Esta medida forma parte de las negociaciones que ambos países mantienen desde hace un lustro con el fin de establecer lazos diplomáticos plenos y reabrir la frontera terrestre que comparten.
“Los preparativos burocráticos para el inicio del comercio directo entre Turquía y Armenia se completaron el 11 de mayo de 2026. (…) Con la nueva normativa, ahora es posible designar Turquía/Armenia como destino final o punto de origen para las mercancías transportadas desde Turquía a Armenia a través de un tercer país, y viceversa”, anunció el Ministerio de Exteriores turco en un comunicado publicado este miércoles. “Ante la oportunidad histórica de fortalecer la paz y la prosperidad en el Cáucaso Sur, Turquía seguirá contribuyendo al desarrollo de las relaciones económicas y de cooperación en beneficio de todos los países y pueblos de la región”, añade el texto.
Ani Badalyan, portavoz del Ministerio de Exteriores de Armenia, manifestó su “satisfacción” por el “levantamiento de las prohibiciones al comercio bilateral”. “Es un paso importante hacia el desarrollo de relaciones plenas y normales entre los dos países, que puede encontrar su continuación lógica a través de la apertura de la frontera entre Armenia y Turquía y el establecimiento de relaciones diplomáticas”, afirmó en un comentario publicado en la red social X.
Turquía, que fue uno de los primeros países en reconocer la independencia de Armenia de la Unión Soviética, estableció un embargo comercial y cerró su frontera terrestre en 1993 en protesta contra el avance de las fuerzas armenias durante la Primera Guerra del Nagorno Karabaj, el enclave en territorio de Azerbaiyán que ha llevado a sucesivos enfrentamientos armadosentre los Gobiernos de Ereván y Bakú durante los últimos 35 años. En 2023, el ejército de Azerbaiyán recuperó el control completo del Nagorno Karabaj, expulsando a unos 100.000 armenios que todavía vivían allí.
A este conflicto, en el que Ankara siempre ha tomado parte por Azerbaiyán –debido a los lazos culturales y lingüísticos que unen a turcos y azeríes–, se añade la herida del Genocidio Armenio: la deportación y matanza de más de un millón de armenios durante la I Guerra Mundial organizada por las autoridades otomanas. El Gobierno turco no reconoce esta persecución como un genocidio –y protesta oficialmente contra los países que sí lo hacen–, pero en los últimos 12 años ha suavizado su postura: ya no se persigue judicialmente a quienes, dentro de Turquía, sí definen estos hechos como genocidio y, cada 24 de abril, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, publica una declaración reconociendo el “sufrimiento” de los armenios del Imperio otomano. Con todo, este tema se ha dejado fuera de las conversaciones entre Turquía y Armenia, para no tocar la fibra de los más nacionalistas.
Pese a la ausencia de relaciones diplomáticas y al cierre fronterizo, era posible encontrar productos turcos en las tiendas de Ereván y otras localidades armenias. Es más, incluso los había dentro del Nagorno Karabaj bajo control armenio. “Hasta ahora, el comercio se hacía a través de un tercer país. Para exportar algo de Turquía a Armenia, primero había que exportarlo a Georgia y, luego, una empresa georgiana lo exportaba a Armenia”, explica a EL PAÍS Kaan Soyak, copresidente del Consejo para el Desarrollo Empresarial Turco-Armenio (TABCD).
Dado que, según explicó el Ministerio de Asuntos Exteriores, las negociaciones técnicas para la apertura de la frontera terrestre entre ambos países “continúa en curso”, la importación y exportación entre Armenia y Turquía se seguirá haciendo físicamente a través de un tercer país, fundamentalmente Georgia. Sin embargo, al permitir el comercio directo, se elimina la necesidad de procesos burocráticos adicionales a través de empresas intermediarias, lo que rebajará los costes y acelerará el comercio. “Es uno de los mayores éxitos de este proceso [de normalización de relaciones]”, sostiene Soyak: “El comercio bilateral, las telecomunicaciones, la energía, las infraestructuras, los centros de datos y el turismo son algunos de los campos más prometedores para dar los siguientes pasos”.
El pasado 4 de mayo, el vicepresidente de Turquía, Cevdet Yilmaz, se desplazó a Armenia en el marco de la cumbre de la Comunidad Política Europea. Fue la visita de mayor calado institucional desde que, en 2008, el entonces presidente turco, Abdullah Gül, diese el primer paso en el deshielo de las relaciones con un viaje histórico a Ereván. Durante la última visita, el representante especial de Turquía para las negociaciones con Armenia, Serdar Kiliç, aseguró sentirse en Ereván “como en casa” y, respecto a los trabajos para reabrir la frontera terrestre, dijo: “La infraestructura ya está lista, pero quedan por solventar algunos problemas técnicos y burocráticos”.
Además del paso fronterizo de Margara, que Armenia terminó de reparar el año pasado y que comunicaría Ereván con la ciudad turca de Igdir, las delegaciones armenia y turca se reunieron el pasado 28 de abril para avanzar en la reparación de la conexión ferroviaria entre Kars (Turquía) y Gyumri, la segunda mayor ciudad de Armenia. Igualmente, se ha pactado la restauración conjunta del puente sobre el río Arpa, que forma parte de las ruinas de Ani, la que fuera capital de un reino medieval armenio y que están situadas en territorio turco. Y la aerolínea pública Turkish Airlines ha establecido vuelos directos entre Armenia y Turquía, que se unen a los ya operados por compañías privadas.
Sin embargo, para la reapertura fronteriza, “Turquía espera a la firma de un tratado de paz definitivo entre Armenia y Azerbaiyán”, afirma Yetvart Danzikyan, director del semanario turco-armenio Agos, en declaraciones a EL PAÍS. Bakú ejerce cierta influencia política y económica en Turquía a través de redes nacionalistas y de su peso en el sector energético, y ya ha boicoteado anteriores intentos de acercamiento entre Ankara y Ereván. Con todo, Danzikyan valora como avances “significativos” las decisiones tomadas en las últimas semanas, que caminan hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre ambos países. “Nuestras esperanzas de que se abra la frontera, un sueño de Hrant Dink, aumentan día a día”, asegura el periodista turco-armenio, refiriéndose a su antecesor al frente de Agos, que fue asesinado en 2007 en Estambul tras haber hecho del acercamiento entre ambos pueblos su estandarte vital.
Akgün Medya